El retorno del fotómetro

Con la proliferación de las primeras cámaras de cinematografía digital los directores de fotografía (en particular los procedentes del mundo del vídeo y la televisión) comenzaron a priorizar el uso de herramientas como el monitor forma de onda (que puedes aprender a manejar aquí) para determinar la exposición

Los fotómetros, sus grandes aliados hasta ese momento, no resultaban tan prácticos ni precisos con aparatos que parecían requerir una tesis doctoral para su manejo y cuyos espacios de color eran muy reducidos y basados en estándares de vídeo. A pesar de los enormes avances en este sentido, hasta hace bien poco, los fotómetros habían quedado más o menos condenados a coger polvo en algún armario salvo para usos bastante puntuales.

Pero con la aparición de cámaras con latitudes mucho más amplias y, en particular, aquellas destinadas a los profesionales del cine a la antigua usanza (aquí sería muy destacable el flujo de trabajo, adorado u odiado según a quién le preguntes, de la excelente Sony PMW-F65) la tendencia empezó a revertirse y más de uno ha escuchado decir cosas como “¿Has dicho 14 stops en RAW? ¡Coño! ¿Dónde había guardado yo el fotómetro?”

Quedaba un último handicap por superar para que la adopción de esta entrañable herramienta regresará con fuerza. Ni todas las cámaras trabajan en RAW ni ese es el flujo de trabajo idóneo para todo tipo de proyectos. La mayoría de las opciones existentes en el mercado corresponden a dispositivos que procesan la imagen en cámara con más o menos éxito. Los fabricantes han ido generando una serie de curvas log particulares para cada modelo e intentar utilizar con exactitud un fotómetro sin tener en cuenta estas variables lleva con frecuencia al desarrollo de instintos homicidas preocupantes. Nuestro gozo en un pozo… Hasta ahora.

Porque ahora el común de los mortales disponemos por fin de fotómetros que nos permiten cargar y generar las curvas específicas de cada cámara disponible ahí fuera. Y esto es posible gracias a la nueva gama Litemaster Pro L-478 de Sekonic. Quien más quien menos guarda el típico L-758Cine en su cajón de cacharrería particular con el que ya se podían cargar pérfiles de cámara (aunque debo reconocer que siempre me resultó más cómodo, práctico y fiable el típico IV-A de Spectra) y un buen fotómetro es para toda la vida, pero tanto la interfaz como la practicidad y el bajo precio de estos fotómetros 2.0 bien merecen que nos actualicemos.

Para empezar, la operación con los L-478 no podía ser más intuitiva (y es una gran noticia porque el mayor latazo de los anteriores Sekonic era esa obsesión por tener que realizar dos o tres pasos diferentes para cambiar de función con su correspondiente pérdida de tiempo y paciencia). Cuentan con dos modos destinados en particular a cámaras de vídeo y/o cine digital que permiten elegir sin cambiar de pantalla cualquier combinación de ángulos/velocidades de obturación y el número de FPS.

Para aquellos efectos especiales o fuentes de iluminación que requieran condiciones especiales, también se pueden añadir velocidades de grabación y ángulos de obturación personalizados, con las consiguientes ventajas para el sufrido personal de posproducción que puede que hasta llegue a cogernos cariño y perdone todas las putadas que le hacemos constantemente.

Los fotómetros habituales no nos proporcionan de forma directa una medición de la luz que filtramos, así que en esta serie se ha incluido un Modo Filtro que nos permite cargar la información del que estemos usando según la nomenclatura estándar CTO/CTB/ND. También podemos generar nuestro propio factor para un filtro que no esté incluido. El fotómetro realizará la medición teniendo en cuenta hasta cuatro de esos filtros de forma simultánea. Es probable que en un futuro el Alzheimer esté más difundido entre los DoP por culpa de la cantidad de operaciones mentales que dejarán de hacer pero -aunque muchos fabricantes lo olviden- la tecnología sólo tiene sentido si nos facilita la vida.

Podemos medir la luminancia en luxes o pies-candela (si, me gusta decirlo en español, ¿y qué? jajaja…), Cd/m2 o pies-lambert y lo mejor es que esta medición puede aparecer junto con la de exposición o sola.

Como es natural existe un modo para medir los ratios de contraste en la iluminación y basta con pulsar un botón en la pantalla tras las dos mediciones para que nos aparezca dicha ratio. No supone ninguna novedad pero es un proceso igual o más cómodo que en fotómetros anteriores.

Admite en su memoria hasta nueve lecturas diferentes, con lo que resulta muy rápido y sencillo analizar los valores de tonos altos, bajos y medios. Para mejorar las cosas, la pantalla nos muestra la latitud exacta de la cámara que estemos usando ya que existe la opción de programar previamente el rango dinámico de la misma.

Al igual que en todos las gamas anteriores de Sekonic la esfera es retráctil para obtener las lecturas de luz incidente y reflejada sin necesidad de intercambiar piezas. Un total de trece configuraciones personalizadas nos darán aún más opciones y velocidad de uso.

Por medio de un USB se puede actualizar el software. En cuanto a la alimentación, lleva dos pilas AAA y según mi experiencia personal su uso permanente durante 10-12 horas diarias puede alargarse al menos tres jornadas sin descanso.

El rango de accesorios también resulta muy útil:

– Un spotmeter que también permite medir luz reflejada muy práctico para objetos distantes, superficies reflectantes y sujetos que generan luz o son translúcidos.

– Una carta para crear los perfiles de exposición con un parche de gris neutro al 18% rodeado por otros 25 con diferencias de 1/6 de stop en un lado y una carta gris completa por el otro.

– Otra carta para perfiles más básica (y económica) con nueve parches grises (incluyendo blanco y negro) por un lado y el gris neutro 18% por el otro.

– La carta más sencilla, que consiste en un gris medio 18% plegable.

– Un cable de sincro con tres conexiones (con bloqueo) para flash, fotómetro y cámara (útil para fotografía).

La gama consta de dos modelos, el L-478DR que incluye control de flashes por radio con el sistema de Pocket Wizard (destinado obviamente a fotógrafos) y el L-478D que no cuenta con esa función y es, por ende, más económico.

Asimismo se puede adquirir en conjunto con un ColorChecker Passport de X-Rite, muy práctico para generar curvas de cámaras como las DSLR:

En resumidas cuentas, parece ser que los fotómetros han vuelto… y esta vez para quedarse.

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5 pensamientos en “El retorno del fotómetro

  1. Pingback: Tutorial básico: monitores forma de onda | Julio Gómez

  2. Hola Julio, enhorabuena por el curro del post!!

    Tengo una pregunta super básica, me he comprado este fotómetro (el L-478D) y me lio con la esfera, ya que el fotómetro que he utilizado siempre, no tenía este sistema.

    Vamos a ver, es sobre la luz incidente y la luz reflejada. ¿Que posición tiene que tener la esfera para que me mida la luz incidente de una fuente de luz y como debe estar la esfera para que me mida la luz reflejada de una montaña?.

    Gracias!!.

    • Hola Francisco:

      En el siguiente enlace puedes ver con detalle los pasos que tienes que dar para crear los perfiles. No Es nada complicado, si acaso un poco tedioso.

      Saludos

Algo tendrás que decir a todo este despropósito ¿no?

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