El final del principio

El fin de la comercialización masiva de la Canon EOS 5D Mark II (fagocitada ya en precio y prestaciones por la nueva EOS 6D, aunque su verdadera sustituta sea la superior EOS 5D Mark III) puede considerarse como un hecho -involuntariamente- simbólico de la situación actual en el mundo de la filmación de bajo presupuesto con sensores grandes. Coincide en el tiempo con el final de una primera etapa de la tan cacareada democratización de uso de este tipo de sensores para realizar vídeo entre el público en general. Hace cuatro años (exactos) la aparición de ese modelo (que recordemos, no era la primera DSLR con capacidad para grabar vídeo en HD) fue despertando de forma progresiva un revuelo en el mercado del vídeo que ni los más optimistas analistas habían previsto. La cámara no suponía un avance radical en sus prestaciones con respecto al modelo anterior -aunque sin duda lo mejoraba en todos los aspectos- y de hecho fue tildada por la prensa especializada de propuesta demasiado conservadora.

Algunos ejemplos de verdaderas "game-changers" de los últimos 15 años.

Algunos ejemplos de las verdaderas “game-changers” de los últimos 15 años: De izq. a dcha: Canon XL1, Sony FW900, Panasonic HVX200, RED One y GoPro Hero 1.

Sin embargo, hoy sabemos que -a causa de lo que parecía una prestación menor- modificó por completo el modelo de negocio de todo un sector y creó un nuevo mercado allí donde previamente no existía ninguno. Nadie, y menos que nadie el propio fabricante, esperaba esa respuesta por parte de cineastas y aficionados de todo el mundo. Eso demuestra cuánto nos equivocamos todos cada vez que intentamos ejercer de Nostradamus tecnológicos.  La 5D Mark II ha sido una auténtica “game changer en todos los sentidos (esa expresión que tanto gustan de abusar en cada lanzamiento los departamentos de marketing y que, por mucho que se empeñen, solo corresponde aplicar a posteriori con la perspectiva que dan los años).

La desaparición de esta ya veterana cámara de las estanterías de las tiendas (salvo en el jugoso y cada vez más amplio mercado de ocasión) supone por tanto algo así como el final del principio. Porque, de manera un tanto azarosa, marca el inicio de una nueva y prometedora etapa en la que fabricantes y usuarios comienzan a emplear alternativas mucho más prácticas, cómodas e interesantes para cualquier tipo de proyectos videográficos que el “HDSLR. Y, aunque se ha tardado más de lo deseable en llegar a ello, también más rentables para el bolsillo. Veamos en primer lugar solo algunos de los inconvenientes habituales que plantean las cámaras réflex a la hora de grabar vídeo:

Sí. Debajo de esa especie de "cañón termonuclear de plasma" hay una DSLR.

Sí. Debajo de esa especie de “cañón termonuclear de plasma” hay una DSLR.

1. Ergonomía: Es una obviedad, pero a veces conviene recordar que las cámaras DSLR están diseñadas para hacer fotos. Esa es su función primigenia y primordial y así debe ser. Y que la ergonomía de una cámara de fotos no es precisamente ideal para hacer vídeo tampoco nos pilla por sorpresa. Todos conocemos a alguien que asegura que no hace falta ningún tipo de estativo, steady o soporte para rodar cámara en mano con estas cámaras y puede que eso sea cierto… en algún universo paralelo que no se rija por las leyes de la física del nuestro. Pero también es verdad que se ha perdido por completo la perspectiva con los tamaños y pesos de dichos soportes. Pensemos en que el tamaño reducido ha sido uno de los factores por las cuales se ha escogido trabajar con DSLRs -incluso en entornos muy profesionales- para planos que lo requieren. No se puede fabricar un avión espía, colocarle la iluminación de un campo de fútbol y esperar que el enemigo no nos descubra. Y hasta empleando los modelos de estativo más eficientes y proporcionados nos enfrentamos a una inversión -siempre que no sean de papel de fumar- de más de un tercio del precio de la cámara.

2. Procesado de la imagen: La búsqueda de equilibrio entre la capacidad de procesado y el tamaño y precio del procesador es una constante entre los fabricantes de cámaras DSLR. La mayor parte de dicha capacidad está dedicada al procesado de las fotos. Y eso implica compresiones muy considerables en vídeo. El resultado más obvio es la aparición de artefactos en la imagen, especialmente moiré derivado del pixel binning y a su vez combinado con el salto de líneas de resolución. Esta serie de artefactos han disminuido mucho en la segunda generación de DSLRs con función de vídeo, pero no han desaparecido por completo.

3. Audio: La aparición de ópticas más silenciosas pensadas para la grabación de vídeo ha reducido los problemas de ruido que causan los micros internos de las DSLR, pero sigue siendo necesario un micro externo para poder determinar un patrón polar de grabación preciso y/o adaptadores que permitan balancear el audio e incluso la Sony A99 (que cuenta con un accesorio con entradas XLR para obtener audio balanceado que incluye un micro externo) requiere de una inversión extra de 800$ para disponer del mismo.

4. Calentamiento del sensor: Una vez más, el cuerpo de cámara no está pensado para disipar el calor del sensor en exposiciones muy prolongadas (o durante la grabación de vídeo). Existen gran cantidad de artilugios en el mercado para solventar dicho calentamiento (los fotografos especializados en astrofotografía llevan mucho tiempo lidiando con este problema) pero en detrimento de la ergonomía y el precio.

5. Impuestos: No te has equivocado de blog y se que la página no es de color salmón. Lo que ocurre es que una vez que hemos superado el límite de minutos de grabación que imponían los limitados procesadores de la primera generación de DSLRs con vídeo, aún tenemos que lidiar con el que imponen las tasas europeas a cámaras de vídeo (que todos los fabricantes de DSLR evitan al no permitir la grabación consecutiva de más de 29 minutos y 59 segundos, con la única excepción de la EOS 1D C). Esta política de ahorro tiende a ser más crítica aún en un momento en el que reducen márgenes con la aparición de cámaras con sensor FF más asequibles (como la Nikon D600 o la Canon EOS 6D). Y no están las cosas como para cobrar más por las cámaras.

Hasta ahora la contrapartida a todos estos handicaps era la relación calidad-precio de estos productos. Las cámaras de vídeo o de cine con tamaños de sensor grandes eran o bien muy caras o bien demasiado para ofrecer solo alguna ventaja con respecto a las DSLR. Pero en el último año esto ha cambiado considerablemente. Pondré apenas cuatro ejemplos de precios dispares pero que nos ahorran un pastizal en accesorios varios:

Pensemos en las nuevas NEX VG900 y VG30 presentadas por Sony la semana pasada. Es cierto que no van más allá de una evolución de sus anteriores modelos, pero los nuevos sensores (APS-C en el caso de la VG30 y FF en el de la VG900) prometen ser eficientes en grado sumo. De hecho, el sensor FF de esta última es el mismo que llevan las nuevas Nikon D600 y Sony RX1 y A99 y que permite a esta pequeña videocámara hacer también fotos a 24 megapíxeles (sus funciones fotográficas no suponen competencia para una réflex, pero el dato está ahí). Sony ha desarrollado una arquitectura de sensor que ha demostrado comportarse muy bien en términos de rango dinámico incluso con gran densidad de píxeles (como demuestra el sensor que fabrican para la Nikon D800). Aunque el codec de compresión que utilizan estas cámaras sea un AVCHD 2 (máximo 28 Mbps de bit rate), el procesador dedicado puede lidiar con los artefactos con bastante solvencia.Y existen adaptadores en el mercado para gran variedad de monturas.

Por tamaño, peso y ergonomía es mucho más cómoda que una DSLR (aunque con los objetivos fotográficos pesará bastante más en su parte delantera) y cuenta con una salida de HDMI limpia (es cierto que las Nikon D4 y D800 tienen esta opción, pero también que el moiré es muy muy notorio en ambas. La EOS 1D C también cuenta con HDMI limpio, pero la diferencia de precio es enorme). También incluye un micrófono 5.1 (no dispone de entradas XLR, a menos que adquiramos el accesorio ya mencionado en la A99) y una pantalla OLED muy luminosa con gran resolución. En resumen, es poco probable que Spielberg las vaya a usar para filmar su próxima película pero para documentales de bajo presupuesto, cortos sin pretensiones pantagruélicas, tutoriales varios y hasta cine porno es una opción válida. Su precio es de 3.299$* y nos ahorramos los soportes, visores y micros de pistola que necesitaría una réflex.

Otra cámara que está haciendo correr ríos de tinta es la BMD Cinema Camera cuya mejor baza es la posibilidad de grabar en RAW a 12 bits con un rango dinámico de 13 stops y con una resolución máxima de 2.5K, pero también se puede grabar directamente a ProRes 422 o DNxHD en FullHD. El soporte de grabación es un disco SSD extraible. Si a eso sumamos que incorpora el software de Da Vinci Resolve más reciente nos daremos cuenta de que el flujo de trabajo es más eficiente, rápido y efectivo que en cualquier DSLR y la calidad de imagen no admite comparación. Existe una versión con montura EF/ZE y otra con montura MFT, que considero más adecuada ya que ese es el tamaño de su sensor y por medio de adaptador se le pueden colocar ópticas PL. Su manejo es sencillísimo gracias a la pantalla táctil capacitiva trasera. Con un tamaño algo mayor al de una EOS 5D Mark III, la ergonomía no es mejor que la de una réflex, pero tampoco peor y sigue precisando audio externo, pero permite la entrada de audio separada por canales y balanceada. Todo ello por 2.995$*.

Un ejemplo más sería la Canon CINEMA EOS C100Aunque en las fotos pueda parecer de las mismas dimensiones que la C300, lo cierto es que es más pequeña y ligera (pesa menos de 200 gramos más que una 5D Mark III) y con el asa que incorpora se puede llevar en mano de forma cómoda y estable durante horas (el centro de gravedad está pensado para compensar el peso de los objetivos EF). Con un sensor S35 de 4K que no interpola y nos da FullHD con excelente separación de color. Incorpora un micro, pero también dos entradas XLR. Su pantalla incluye además de los asistentes de enfoque habituales, monitor forma de onda, vectorscopio y EDGE y los filtros ND internos (físicos) no colorean la imagen y nos evitan andar cargando con matte-boxes o filtros progresivos externos. La grabación en tarjetas SD (simultánea o ininterrumpida) se realiza en codec AVCHD aunque también incorpora salida HDMI 422 sin compresión. Su precio será de unos 5.300€*, pero podemos trabajar sin necesidad de soportes, micro de pistola, visor, filtros, ni adaptador de audio y hasta sin mando de foco si es necesario (la ergonomía y el peaking son excelentes).

La Digital Bolex, otro proyecto muy interesante aún en desarrollo.

La Digital Bolex D16, otro proyecto muy interesante aún en desarrollo.

Sin duda la alternativa más curiosa  es la Digital Bolex D16, diseñada por un grupo de colaboradores independientes que se financian por medio de estrategias de crowdsourcing. Bajo ese aspecto tan marcadamente retro y “plasticoso” cuenta con un sensor de tamaño equivalente al de un fotograma de 16 mm. (12,85 x 9,64mm). Puede trabajar en RAW a 12bits con una resolución de 2K (hasta 32 fps). Tiene entradas de audio XLR, montura C (y PL, EF y B4 de forma opcional) y con dos ranuras para tarjetas CF así como salida HDMI y conexión USB 3.o. Obviamente la ergonomía no supone un problema en este caso, tiene un rango dinámico de 12 stops y su precio rondará los 2.500€*. Si bien es cierto que la aparición de la cámara de BMD ha acabado con el entusiasmo inicial que provocó y que eso ha retrasado su desarrollo y futuros plazos de entrega, la D16 sigue vivita y coleando como proyecto (por el momento) aunque hay razonables dudas sobre si llegará a buen puerto.

Las cámaras mencionadas son solo la avanzadilla de lo que está por llegar. Todos los fabricantes se han interesado por este segmento y desarrollarán cada vez mejores cámaras a mejores precios con la intención de que sean óptimas para la grabación de vídeo desde el primer día.

¿Supone esto la muerte del vídeo con cámaras DSLR? En absoluto, puesto que las cámaras DSLR de entrada de gama seguirán teniendo precios más asequibles y la combinación de fotografía y vídeo seguirá siendo muy interesante para gran cantidad de usuarios (ahí entran en liza con las cada vez mejores cámaras CSC, como la Panasonic GH3), así como una herramienta impagable en escuelas. En cierto tipo de trabajos más especializados las cámaras réflex pueden seguir proporcionando alguna ventaja concreta. Ahora bien, el hecho de que los tamaños de sensor muy grandes no sean ya exclusivos de este tipo de cámaras junto a la mejor relación calidad/precio de las nuevas propuestas ya han limitado mucho el uso de cámaras réflex en cualquier entorno profesional y es previsible que en poco tiempo apenas se usen en el sector. 

Concluye pues una época tras la que los usuarios han conseguido demostrar a las marcas que son ellos los que deciden el uso último que puede tener un producto, más allá de lo inicialmente planeado por ingenieros y ejecutivos de cuentas. Muchos vieron esta incursión popular en el gremio de los “contadores de historias” como intrusismo. Muchos otros lo vimos como una oportunidad global para todo tipo de personas en principio ajenas a la profesión y con muy buenas ideas, aunque para aprovecharla hubo que renunciar a muchas de las ventajas tecnológicas a las que ya estábamos acostumbrados y aprender a domar las limitaciones de estas herramientas (bastante rudimentarias) que presentaban analogías con las de otros (heroicos) tiempos cuando los verdaderos pioneros trabajaban de forma más incómoda, con muy poca latitud en las emulsiones, ajustes artesanales en los equipos y toda la buena voluntad del mundo. Ese “flashback laboral” ha resultado positivo en cierto modo. Nos ha enseñado a no darlo todo por hecho y -en este tránsito- millones de personas, que nunca se lo hubieran planteado antes, han conseguido obtener imágenes imposibles de captar con las cámaras de vídeo de consumo disponibles hasta entonces. Entre los usuarios sin ninguna pretensión cinematográfica ha aumentado el interés y las ganas de realizar proyectos audiovisuales prácticamente caseros sin la excusa de la falta de medios. Y eso ha rejuvenecido e inyectado energías a todos (aunque más de un productor haya confundido la oportunidad con el oportunismo). Ahora comenzamos a caminar por una senda que implica una mejora muy considerable de las opciones y los equipos, pero que -por fuerza- no se limitará a una élite sino que obligará a los fabricantes a plantear soluciones más prácticas y adaptadas a bolsillos de muy distintos tamaños. Acabado pues ese periplo involuntario pero fructífero, el “reinado” de las DSLR en el vídeo de bajo presupuesto puede no haber terminado de forma clara ni abrupta, pero han pasado a ser solo una alternativa más y han dejado de ser la más rentable.

Afortunadamente…

*Los precios que aparecen en el artículo no incluyen impuestos.
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15 pensamientos en “El final del principio

  1. Pingback: Canon EOS 6D « Julio Gómez

  2. Hola Julio, no podría estar más de acuerdo, en la gama de entrada las DSLR seguirán dominando pero un mercado medio y medio alto ya no hay razón para usarlas, incluso alternativas como la EA50 de Sony o la FS100 de Sony resultan más económicas que muchas de estas DSLR al sumar todos los accesorios necesarios. Saludos.

  3. Julio,

    muchas gracias por la info.

    Leo con sorpresa que mencionas que la salida HDMI de la C100 será 422 sin compresión.
    ¿Tienes confirmado esto? La web de Canon USA apenas menciona “HDMI Out With Time Code”.

    saludos

  4. Pingback: Blog | cientovolando.net

      • Pues es una pena, ahora estoy viendo muy de cerca lo nuevo para dquirir una nueva cámara y estaba entre esta y la Blackmagic. A esta ultima le veo mas pegas que aciertos, aunque la calidad de la imagen es brutal, pero me gusta mas la canon. No se al final que haré.

        Gracias Julio

  5. Hola Julio,

    Venía a consultar tu parecer con los halos magenta del iPhone 5: parece que se producen con luces muy potentes en los bordes ¿una mala colocación del filtro IR? ¿algún filtro de densidad neutra en los bordes? ¿las lentes? ¿un mal procesado de la imagen?

    Saludos

Algo tendrás que decir a todo este despropósito ¿no?

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