TuttoGrau: “Semos peligrosos”

Finalizada la primera temporada de nuestros vídeo tutoriales aún nos quedan un par de chorradas en la recámara para compartir con todos vosotros, amantes del masoquismo audiovisual más rancio (o sea, seguidores de estos esperpentos mal paridos). En la primera de ellas, solo pretendemos demostrar que hacer el tonto a nuestra manera conlleva un elevado plus de peligrosidad y que a veces nos jugamos el tipo por esos mundos de Dios. El pobre Jordi Quesada, lo comprobó en sus propias carnes en su último minuto de vida. Niños, no hagáis esto en casa:

Tutoriales de vídeo “Tutto Grau” o cómo irse por los Cerros de Úbeda para terminar llegando a alguna parte.

Tutto Grau

Como muchos de los visitantes más asiduos de este blog sabéis, mi vida en los últimos años ha sido parecida a la de Marco Polo pero sin especias ni lujos. Uno va dando tumbos y de paso conociendo a gente cojonuda con la que compartir experiencias y conocimientos.

 

Enganchado a los Pan-Aura de Dedolight

Aunque impartir cursos presenciales es extremadamente gratificante, me doy cuenta de que hay mucha gente a la que es imposible llegar en vivo y en directo por ahora (y los mensajes que me enviáis corroboran este punto). Aún estoy muy lejos de conseguir el don de la ubicuidad y hay obstáculos insalvables. Los aviones (ese maravilloso invento de la Humanidad que siempre me ha fascinado) van desgraciadamente acompañados de alguna de las peores ocurrencias de nuestra Historia (los pu… aeropuertos y las jod… aerolíneas, por citar dos maléficos ejemplos). Los trenes (no hay medio de transporte más cinematográfico) también van como la seda… una vez que estás dentro, pero antes debes enfrentarte al videojuego más cabrón que existe y a sus infinitos niveles burrocráticos (sí, me refiero al sitio web de Renfe). Me he suscrito a la revista Nature y al Muy Interesante, pero en ninguna publicación científica dan dos duros por el teletransporte de momento. De modo que la única manera de llegar a más gente es de forma virtual.

Por otra parte, la mayoría de las dudas que llegan a mi correo tienen que ver con el uso de todos esos artilugios de tortura comúnmente llamados accesorios, sobre los cuales no me extiendo demasiado en mis cursos porque el tiempo es limitado para tales menesteres.

 

Alfons, ejerciendo de productor, que es lo suyo.

Y en mitad de tanta frustración, hete aquí que Alfons Grau, el insólito amante de los juegos de palabras fácilonas que se dedica a distribuir la mayor cantidad de esos artilugios infernales posible (cuando Twitter le deja tiempo, claro), me propuso -hace un tiempo- grabar unos tutoriales de vídeo para soslayar los citados obstáculos.

Lo normal es que le hubiera agradecido el gesto y me hubiera puesto manos a la obra. Pero entonces, me paré a observar la ingente cantidad de vídeos educativos que circulan por la red. Miles, millones de ellos. ¿Qué podíamos aportar nuevo, si ya estaba todo hecho?

 

¡Esa resolucioooón!

Los mejores resultan demasiado técnicos para muchas de las personas que tienen interés en crear contenidos innovadores. Hay una especie de fiebre, erudita y necesaria pero también excesiva, por los test de latitud. Horas y horas de cartas de color y mediciones infinitesimales para decirnos que una Arri Alexa tiene un huevo más de posibilidades que una Canon EOS 7D (hecho que es tan obvio que no requiere tanto esfuerzo investigador) o que la Barbie Video Girl no tiene la misma profundidad de campo que otra 7D (ese test al menos resultó divertido).

 

Un clásico.

En el extremo contrario cien millones de “reviews” voluntariosos y enormemente parciales sobre las mismas cuatro o cinco cámaras dan unos resultados esotéricos y totalmente diferentes dependiendo de si el autor del vídeo ha desayunado huevos con chorizo o es un vegano entregado.  Un batiburrillo de dogmas sempiternos basados a veces en intuiciones puras y duras, a veces en experiencias más o menos limitadas y el algunos casos en un extraño fanatismo practicado por tipos que se tatúan el nombre de alguna marca (¡y sin cobrar siquiera!) como nuevos profetas dispuestos a abrir el Mar Rojo de par en par con un objetivo de plástico pegado a su báculo.

Así las cosas, las dudas me invadieron con nocturnidad y alevosía. Mi mayor dogma es que la mejor respuesta en la vida a cualquier cosa es “depende” así que lo de ir de master del universo y gurú de lo-que-sea no me pega mucho. Cada persona en cada situación necesitará cosas diferentes y nunca ha habido remedios mágicos para nada ni soluciones válidas para todo.

Entonces me aferré a una de las pocas cosas de las que estoy seguro. Una lección enseñada con humor es una lección aprendida. Valdría la pena hacer tutoriales si se dirigían a todo el mundo (es decir, que fueran muy básicos y no dejaran de lado a nadie), si se usaba un lenguaje lo más coloquial posible y sobre todo si de paso podías hacer reír al que los viera.

 

Jordi y yo, de rodaje y madrugón en La Coruña.

Este fue el momento en que Alfons empezó a temerme y yo le convencí de que arrojara su dignidad y su escaso sentido del ridículo por la ventana. Y aunque cada vez que lee un nuevo guión le vuelven sudores fríos, el tipo manifiesta una sangre fría encomiable.

 

A Dedo no le hace "sombra" nadie. Ni el mismísimo Hitchcock.

Por suerte, algunos de los mejores profesionales de este mundillo (Pol Turrents, Pablo Díez, Eva Costa, Toni Tugues, Raquel Martín, Jordi Quesada, Toni “Nen”, Magda Redondo o Dedo Weigert, entre otros) se han prestado a colaborar para que en medio de todas las gilipolleces que suelto hubiese voces de verdad autorizadas que pudieran otorgarle cierto rigor a este absurdo engendro que hemos parido escribiendo guiones incongruentes en habitaciones de hotel a las tres de la mañana (cuando todo parece taaan gracioso).

 

Rodando disparates en la central de Dedo Weigert Film

El resultado de tantos desvelos y alardes de inconsciencia se irá desvelando poco a poco en la cuentas de Facebook y Twitter de Tutto Grau, así como en el blog de Grau Luminotecnia y en sus cuentas de YouTube y Vimeo.

 

Con localizaciones así, todo queda bien.

Espero que todo esto os sirva de algo, aunque sólo sea para pasar unos minutos riéndose con, o de, nuestras idas de olla (que, os anticipo, van siendo MUCHO mayores según avanzan los capítulos). Para los que sintáis insana curiosidad diré que nuestro próximo rodaje será en Valencia.

Y como mera muestra de lo que os espera, aquí podéis ver un pequeño teaser  (con un espléndido Pol Turrents) que apenas permite atisbar cómo son los capítulos íntegros:

 

Bajo estas líneas, el Teaser dichoso